¿Cómo elegir mi plan de pensiones?

Cuando nos hacemos esta pregunta hay muchos aspectos que valorar. Desde nuestro punto de vista introducimos una serie de recomendaciones.

1. Rentabilidades históricas del plan de pensiones

Los planes de pensiones gestionan ahorro a largo plazo por lo que es importante no fijarse exclusivamente en los resultados que ha obtenido el plan en el corto plazo y/o en los regalos o incentivos dinerarios que se ofrecen en el momento de la contratación sino, adicionalmente, basar su elección en una gestión estable y que apueste por la rentabilidad en el largo plazo. En el corto plazo se pueden tomar decisiones de gestión de cara a la protección del patrimonio del fondo que hagan que su rentabilidad no sea excesivamente atractiva, sin embargo, el análisis de la evolución histórica de las rentabilidades del fondo nos dirá si la gestión ha conseguido una rentabilidad sostenida en el tiempo. Las rentabilidades históricas de los planes no garantizan las futuras, pero nos pueden servir de referencia de cómo se ha comportado el plan sobre todo si se compara con la situación del mercado en ese momento.

2. Porcentajes de renta fija y renta variable de la composición del fondo

No todos los planes de pensiones son iguales. Las contribuciones económicas de los partícipes de un plan de pensiones se tienen que incorporar obligatoriamente en un fondo de pensiones. Es muy importante que el consumidor atienda a la composición de este fondo de pensiones de cara a realizar una elección que satisfaga sus necesidades.

Composición del fondo
Los planes de pensiones son instrumentos financieros que presentan diferentes modalidades de inversión en función del perfil de aversión al riesgo que tiene la persona que los contrata. Así, existen desde planes de pensiones garantizados, que garantizan un tipo de interés al finalizar un plazo determinado, siendo los más adecuados para los perfiles más conservadores de cliente, hasta, en el otro extremo, planes de pensiones que invierten la totalidad de sus fondos en renta variable, siendo los más adecuados para los perfiles más arriesgados y que están dispuestos a asumir mayores riesgos a cambio de obtener rentabilidades mayores. Entre uno y otro extremo, existen planes de pensiones que combinan diferentes opciones de inversión para adaptarse a cada cliente en función del riesgo que quiere asumir. Por esta razón, aún en situaciones de máxima volatilidad de los mercados, es posible encontrar un plan de pensiones que se adapte a nuestro perfil ahorrador. Lo importante es contar con el asesoramiento adecuado para conocer en detalle sus características y elegir el producto que más se adapte a las necesidades de cada cliente. Cada persona tiene unas preferencias de inversión en función de sus necesidades y su perfil de ahorrador. Por eso algunas personas preferirán invertir sus ahorros en planes de pensiones que inviertan un porcentaje elevado de su cartera en renta variable con la idea de maximizar su rentabilidad aunque eso les suponga un mayor riesgo de pérdida. Este suele ser el caso de personas con edades alejadas del momento de la jubilación o perfiles agresivos de inversor.

Otras personas, próximas a la jubilación o perfiles más conservadores de ahorrador, preferirán planes de pensiones cuya cartera se materialice principal o totalmente en renta fija con la idea de proteger su patrimonio aunque eso les suponga renunciar a mayores rentabilidades.

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3. Riesgos que queremos asumir

Cada ahorrador tiene diferentes necesidades en cada momento del tiempo y presenta una posición diferente en cuanto a la expectativa de rentabilidad de sus aportaciones y el riesgo a asumir con sus inversiones. Estas dos variables determinarán el tipo de plan de pensiones que elegirá. Así, por ejemplo, existen ahorradores dispuestos a arriesgar una parte o la totalidad de su dinero en planes de pensiones de renta variable con la idea de obtener una rentabilidad más alta. Son perfiles de ahorrador agresivo que buscan una alta rentabilidad aún a sabiendas de que pueden perder dinero. Por otra parte un porcentaje bastante elevado de los ahorradores prefiere inversiones más conservadoras y seguras, es decir, prefieren inversiones menos rentables pero con mayor garantía de no perder su dinero. El nivel de riesgo siempre dependerá de nuestra elección y, dado que la oferta de planes es amplia, lo más importante es contar con un buen asesoramiento para tomar una decisión que se adapte a cada persona.

4. Duración de los activos de renta fija en los que esté materializado el fondo

La renta fija también es volátil. Su valoración depende de la evolución de los tipos de interés de mercado. El partícipe de planes de pensiones de renta fija es por definición conservador. En situaciones de tipos de interés al alza será preferible optar por los planes de renta fija a corto plazo de cara a proteger su patrimonio y al contrario en situaciones de tipo de interés a la baja.

5. Divisa

Tal y como hemos dicho, los activos en los que invierte un plan de pensiones pueden ser clasificados en renta fija o variable. Esta renta fija o variable puede estar en moneda extranjera o en euros. De cara a realizar una elección acorde con sus preferencias el partícipe tendrá que seleccionar su plan de pensiones considerando que las inversiones en moneda extranjera tienen los efectos derivados de las variaciones del tipo de cambio.

6. Gastos de la gestora del fondo

Las sociedades gestoras cobran por la realización de sus funciones y de acuerdo con lo que se especifique en las normas de funcionamiento del fondo, una comisión de gestión que no podrá superar anualmente el 2% del patrimonio del fondo de pensiones.

7. Gastos de la depositaría del fondo

Las entidades depositarias del fondo se remuneran en función del acuerdo al que lleguen con las sociedades gestoras y sin que esta remuneración pueda rebasar el 0,5% anual del valor del patrimonio que custodian.

Vía: Instituto Aviva

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